«En Chicligasta nunca hubo agua potable. Y que desde siempre los pobladores estuvieron obligados a adquirir agua en bidones para consumir»

Doña María Arias, de 75 años, dice que en Villa Chicligasta nunca hubo agua potable. Y que desde siempre los pobladores estuvieron obligados a adquirir agua en bidones para consumir. “La compramos los que tenemos algo de recursos para hacerlo. La mayoría no tiene otra alternativa que tomar ese líquido, que en tiempos de lluvia sale oscuro”, advierte la mujer. En Villa de Chicligasta el agua tiene un problema de toda la vida: está contaminada con arsénico. “La gente se enferma del estómago, de la piel o se les dañan las dentaduras. Es tremendo lo que hace ese contaminante”, dice doña María.

El comisionado comunal Mario Castro admitió la gravedad que tiene la presencia notable del arsénico en las aguas que se consumen en la zona. “Es algo que aún no se logró superar pese a que tenemos un pozo de más de 280 metros de profundidad” sostuvo. Tan solo en Villa Chicligasta el problema afecta a una población de casi 5.000 personas. Hay otras tantas con similar drama dispersas a lo largo de la cuenca del río Salí, en el sudeste tucumano, y que abarca los departamentos Leales, Simoca y Graneros. Unas 120.000 personas en todo el este, un 31% de las cuales notiene acceso al agua potable. De acuerdo a un estudio realizado por científicos del Conicet en esa zona, las muestras tomadas de 47 pozos y 11 aguas superficiales revelaron que estas tienen concentraciones de arsénico que superan un 81% los valores máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para aguas destinadas a consumo humano (10mg/l As) y un 24% la legislación argentina (50mg/l As). “La distribución regional muestra cómo las concentraciones más elevadas se dan hacia la zona de termalismo, que es en el este del área estudiada y, en menor medida, hacia el sur de la cuenca”, dice el informe “El arsénico en las aguas termales del sur de la cuenca del río Salí”, de G. Galindo, J. L. Fernández Turiel y D. Gimeno (Conicet).

Sustancia peligrosa

El arsénico es una de las 10 sustancias químicas que la OMS considera más preocupantes para la salud pública. El consumo de agua con concentraciones mayores a los valores permitidos produce una enfermedad llamada Hidroarsenicismo crónico regional endémico (Hacre) que se caracteriza por presentar lesiones en la piel que evolucionan hasta afectar el funcionamiento hepático renal y respiratorio. Además está comprobado que el arsénico puede ser cancerígeno. El gastroenterólogo Rodolfo Agulló, de Concepción, a lo largo de su carrera tuvo pacientes del sudeste tucumano que consumían agua con arsénico y a los que se les advertían –según contó- algunas manifestaciones en la piel como hiperqueratosis (una especie de callosidades en las palmas de las manos y en las plantas de los pies). “Al ingresar el contaminante al cuerpo y distribuirse en todo el sistema produce problemas en varios órganos” observó el profesional.

En marzo, de 2016 el Ministerio de Salud y la Universidad Tecnológica Nacional anunciaron un plan para purificar el agua. “Se entregarán dispensers domiciliarios que poseen una batidora que aglutina y sedimenta el arsénico del agua. Es muy efectiva y logra tratar, en ocho horas, 20 litros de agua que queda potable y en condiciones para bebida”, explicó entonces Mario Madariaga, secretario de Vinculación Institucional de la UTN.

ZONA MUY BAJA. Los caminos del sureste pasan cerca de la cola del Frontal.

En 2011 y en 2016 LA GACETA estuvo en el paraje Las Ánimas (Graneros), donde los pobladores denunciaron la preocupante contaminación que acusaba el agua para consumo. El arsénico era el principal componente que deterioraba la salud de los vecinos. Al menos dos vecinos relacionaron sus problemas oncológicos con las malas condiciones del agua. “El problema en el lugar quedó superado con una planta potabilizadora que fue habilitada por la gestión anterior. Pero esta desde hace unas semanas no funciona porque se robaron el motor. Ahora estamos en procura de conseguir el aparato para volver a ponerla en funcionamiento” dijo Héctor Soria, comisionado comunal de La Madrid. En ese paraje viven 50 familias.

Solidaridad y cuatro pozos

En el 2017 el gobernador Juan Manzur destinó $620.000 a fin de que la Secretaría de Medio Ambiente de la Provincia revise la calidad de agua de la zona con presencia de arsénico. El titular de la organización ambientalista “Ave Fénix”, Gustavo Mahmud, dijo desconocer el resultado de los estudios en cuestión. “Nosotros nos enteramos de los problemas gracias a las denuncias que la misma gente afectada realiza. Y así nos ponemos a trabajar en la solución. Siempre hay una salida y el funcionario que no la logró es porque no se preocupó” dijo el dirigente.

JUNTANDO AGUA. En el este el líquido puede ser perjudicial para la salud.

La ONG consiguió hasta ahora, con un trabajo conjunto con el Sistema Provincial de Agua Potable y Saneamiento (SePApys) instalar cuatro pozos de agua potable, liberada de arsénico, en los parajes de Taco Rodeo, La Lomita, El Palancho (Graneros) y La Soledad (Burruyacu). “Son actividades que hemos desarrollado en el marco de una campaña solidaria que encaró la fundación con los estudiantes del último curso de la Escuela de Comercio República de Paraná de Concepción, a través de la materia Derechos Humanos. Fueron logros muy satisfactorios para todos”, sostuvo Mahmud. “En todos los sitios en que se habilitaron los servicios se cavaron pozos de más de 200 metros de profundidad. Además se les incorporó sistemas potabilizadores modernos y que garantizan a los vecinos aguas de consumo en buenas condiciones”, concluyó.

Fuente: La Gaceta