Hígado graso: Importancia de prevenirlo y tratarlo.

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Se trata de un trastorno que sufre el 25% de la población adulta en América Latina. Si la patología no es tratada a tiempo, puede provocar cirrosis y cáncer de hígado.

El gastroenterólogo del hospital Nicolás Avellaneda, doctor Rodolfo Carbonetti, habló acerca de esta problemática y dijo que es una afección que, debido a su creciente avance, se considera una epidemia en la sociedad occidental y cuya incidencia se puede modificar considerablemente adoptando hábitos de vida saludables.

El hígado es un órgano noble que cumple funciones específicas de vital importancia para el cuerpo humano. Cuando las células del hígado, llamadas hepatocitos, comienzan a almacenar grasa, la misma acumulación genera fenómenos de oxidación y daño celular que pueden desembocar en inflamación y consecuentes daños de carácter irreversible en él.

La inflamación que esa acumulación de grasa produce puede cicatrizar y generar lo que se conoce como una hepatopatía crónica cirrosa o causar enfermedades metabólicas como hipertensión, diabetes, insulino-resistencia, dislipemia y obesidad.

En América Latina, el 25% de la población adulta padece la enfermedad por hígado graso no alcohólico y casi no da síntomas en la etapa temprana. Como esta patología puede avanzar de manera silenciosa y causar una cirrosis o un cáncer de hígado hoy los médicos alertan que hay que prestarle más atención. Además, la enfermedad se está adelantando: Se detectan cada vez más casos de hígado graso en adolescentes.

¨No todos los pacientes que tienen hígado graso terminan teniendo cirrosis, pero la gran mayoría desarrollan diabetes e hipertensión, que pueden terminar con la vida de la persona, por eso es importante difundir cómo se trata el hígado graso de manera práctica¨, explicó el especialista. En este sentido, mencionó principalmente la actividad física y una dieta basada en fibras, verduras, frutas, legumbres, frutos secos, pescados y aceite de oliva que ayudan al descenso de peso del paciente y a cambiar esta histopatología alterada con sus enfermedades asociadas.

Un gran porcentaje de la población occidental tiene hígado graso, se habla de cifras que superan el 50 por ciento. La patología se detecta cuando el hígado comienza a inflamarse, algo que suele progresar hacia un hígado cirrótico y posteriormente a una cirrosis.

¨Si bien por lo general esta es una patología adquirida que puede cambiar con el estilo de vida, está relacionada con un factor genético que predispone a su aparición¨, resaltó el profesional, al tiempo que instó a la no automedicación.

Entre las personas con mayor riesgo de sufrir los problemas causados por la enfermedad del hígado graso, se encuentran los pacientes con sobrepeso u obesidad, diabetes, los que tienen niveles de colesterol y triglicéridos alterados, que realizan poca actividad física. Este tipo de pacientes, deben consultar al médico y evaluar la posibilidad de hacerse análisis de sangre. El hepatograma permite evaluar el estado del hígado, y una ecografía ayuda a detectar la presencia de la grasa en el hígado.