Lo mataron con dos tiros por la espalda

Ultiman a un vendedor ambulante de ropa en barrio El Salvador. La familia del joven asesinado cree que se trató de una pelea. Las amigas sostienen que se sabe quién le disparó.

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La inseguridad adquirió ayer la apariencia de una escena fatídica sobre una vereda del barrio El Salvador. El sol sofocaba empecinadamente el mediodía cuando Gabriel García, o más bien su cuerpo sin vida, yacía tendido de bruces en Brígido Terán al 1.600. Las marcas visibles de dos tiros en la espalda no dejaban lugar a dudas.

Para mayor angustia colectiva, nadie acertó ayer a esbozar, siquiera, los motivos por los cuales ultimaron la vida de este cuentapropista de apenas 22 años.

“Sé que le pegaron dos tiros. La Policía no me dejó pasar para ver”, se desesperaba César García, padre del muchacho.

Blanca Mansilla, con el gesto y el tono de quien no termina de creer lo que ocurre, brindaba un detalle de los últimos momentos de la vida de su hijo. “Tengo entendido que recibió un llamado telefónico y salió. Después pasó esto. Dicen que el problema no era con él, sino con otras personas. Y que lo hablaron para que él fuera a apoyarlos. Se que eran varios…”

“Tienen miedo”

“Gabriel estudiaba de noche, pero dejó. Se dedicaba a la venta ambulante de ropa”, narra María Rojas, para reconstruir la memoria de su amigo. “Él venía seguido por acá. Los vendedores salen por todos lados. Debe ser que estaba trabajando cuando pasó esto”, conjetura.

Otra allegada de Gabriel, Luciana Paz, asegura que llegó a los pocos minutos de que lo asesinaran. Jura y perjura que en el barrio todos saben quiénes son los que ultimaron al joven. Y sostiene, además, que le tendieron una trampa.

RESIGNADOS. Familiares y amigos de García, en el lugar de la tragedia.

“Él estaba con uno al que le dicen ‘El Chueco’, que andaba en una moto negra de 150 (de cilindrada); y con ‘Luquitas’ Díaz. Su padre es policía de la Brigada. Parece que los que le pegaron el tiro tenían problemas con ‘Luquitas’”, manifestó.

“(Gabriel) estaba en la casa de su mujer, Díaz lo fue a buscar en moto y salieron”, prosiguió. En Brígido Terán al 1.600, “se bajó sin saber que los otros tenían un arma. Le terminaron pegando un tiro en la espalda. Y los otros, ‘El Chueco’ y ‘Luquitas’ se fueron de ahí”.

Paz denuncia que quien mató a Gabriel es conocido como “Lucianito”. “Mi amigo había venido queriendo hablar y solucionar los problemas. Ellos lo estaban esperando”, aseveró.

“El que lo mató tiene problemas con todo el barrio. Antes vendía drogas. La gente me dijo que no dijera nada porque le tienen miedo”, confesó.

Una hipótesis similar

Uno de los cuatro hermanos de Gabriel, Jonathan García, también dio su versión de los hechos. “Hubo una pelea entre dos grupos de chicos y entre ellos estaba mi hermano. Sacaron la pistola y le pegaron dos tiros por la espalda. Ni siquiera era problema de él: había venido a defender a un amigo. Por cosas de la vida, mi hermano quedó ahí y los otros se fueron”.

 

Agregó que no sabe los nombres de los implicados, pero asegura que “no era gente que Gabriel frecuentaba. Pero sabemos que ellos tienen familia acá en la zona”.

“Que yo sepa, mi hermano no traía armas. Él recién había sido papá y estaba tratando de ordenarse: dejar de salir de joda con los amigos”, describió.

¿Antecedentes?

Un joven que se identificó como Leandro y dijo ser hermano de Gabriel, expresó repetidas veces en la escena del crimen que Gabriel estaba prófugo de la Justicia. “Estaba pirado de dos homicidios”, les decía a todos y a nadie.

PRUEBAS. El Equipo de Investigaciones Científicas Fiscales perita la zona.

“No sé qué habrá pasado. Después vamos a saber. Ahora quiero enterrar a mi hermano”, dijo, conmocionado.

De vuelta en la escena

En la escena trabajó personal del Equipo de Investigaciones Científicas Fiscales, que no respondió consultas de LA GACETA. “Está bastante lenta la cosa”, reclamaba Jonathan, airadamente. “Estuvimos esperando a los bomberos cuatro horas”. A las 17, el cuerpo fue llevado a la morgue.

“Yo creo en la justicia divina. Yo sé que Dios es justo”, lloraba la madre de Gabriel. “Y también estoy de acuerdo si se hace la justicia terrenal”.

Fuente La Gaceta.

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