Aparentemente en estado de ebriedad un oficial habría herido a un sargento

El caso se registró en la sede de Delitos Rurales. Un oficial habría herido accidentalmente a un sargento, que falleció horas después.

Un sargento de la Patrulla de Delitos Rurales y Ambientales de Simoca falleció ayer en el Hospital Miguel Belascuain, tras recibir un balazo en el abdomen durante un incidente que se desencadenó en la sede policial de esa ciudad. Un compañero de la fuerza quedó aprehendido por orden de la Justicia. Está sospechado en primera instancia de haber disparado a su compañero de labor en circunstancias que ahora se investigan.

Ambos, según los primeros datos de los pesquisas, habrían estado consumiendo bebidas alcohólicas desde el inicio del partido de fútbol entre Boca y River, en la casa de uno de ellos. Después siguieron en la sede policial. Hay otros dos uniformados que también habrían estado en el beberaje.

El sargento Jorge Salazar (41 años) ingresó a la guardia del hospital Álvaro Gomez Llueca, de Simoca, alrededor de las 4.15 de ayer. Hasta ahí lo trasladó en un auto el oficial principal Jesús Ibáñez. La víctima presentaba un balazo con orificio de entrada en la zona derecha del abdomen y orificio de salida en el muslo inferior izquierdo. Lo atendieron las médicas Viviana Pontajo y Rosa Barrionuevo. A causa de la gravedad de la herida lo derivaron al hospital de Concepción, donde falleció horas después.

En la calle

“Tomate el palo de aquí”. Es lo que le habría dicho Ibáñez a un vecino de los alrededores de la calle San Miguel 140 en la madrugada mientras intentaba introducir en un Corsa Classic negro a Salazar. Fue cuando este se acercó a prestar ayuda. Según el hombre, que prefirió no identificarse, él regresaba a su casa y se dio con la escena, a dos cuadras de la delegación local de la Patrulla de Delitos Rurales.

“El auto circulaba hacia el norte, donde se encuentra el hospital, y provenía de la sede policial. Me pareció que el que conducía era el herido. Al agravarse, detuvo el rodado para dejarle el volante a su acompañante. Ahí cayó al pavimento”, contó el testigo.

Cuando Ibáñez logró introducir al sargento al rodado, se dirigió directamente al hospital. El estado de ebriedad del oficial, más el momento de desesperación habría sido la causa del accidente que protagonizó a pocos metros del acceso al centro asistencial. Con el Corsa subió a la vereda y se estrelló contra la tela metálica que tiene una base de cemento y que terminó destruida. “Escuchamos un reventón y cuando salimos a ver lo que había pasado vimos al auto estrellado contra la tela y un hombre que cargaba a otro hacia la guardia”, contó el vecino Julio Díaz. “Aunque aquí hay un salón de fiestas, ayer no hubo ninguna celebración. El local estuvo cerrado. Esos policías no estuvieron por estos lugares”, aseguró otro vecino.

En la delegación policial se advirtió sobrado nerviosismo de los uniformados que se encontraban de guardia. “Estamos muy mal por lo ocurrido y no podemos brindar ninguna información sobre el tema”, dijo el jefe de la repartición Dardo Leal.

Sin embargo, se encargó de aclarar que el fatal episodio no se produjo en esa dependencia. “No, no fue aquí”, insistió en asegurar. Peritos de la Justicia y de la Policía estuvieron en la calle, en la que había rastros de sangre, y en la sede de la Patrulla Rural a fin de determinar la secuencia del episodio y las circunstancias.

La teoría del caso es la siguiente: Ibáñez y Salazar estuvieron viendo el clásico y consumiendo alcohol en una casa (no está determinada en cuál) hasta que por el incidente, la mujer de uno de ellos decidió expulsarlos. Los efectivos decidieron trasladarse hasta la base policial para seguir tomando. Las razones por cómo se produjo la muerte del efectivo no están claras. Todo parece indicar que se habría tratado de manera accidental.

 

LA GACETA