Las lluvias persistentes que se vienen registrando en Tucumán desde hace varios días derivaron en crecidas poco habituales para esta época del año, con un impacto marcado en distintos cursos de agua de la provincia. El sector más comprometido fue la quebada de Lules, donde el aumento del caudal generó desbordes y afectó la infraestructura vial.
Desde el área de Obras Públicas de la Provincia explicaron que los registros de precipitaciones superaron ampliamente los valores normales de enero, lo que derivó en un escenario considerado extraordinario. Los momentos de mayor tensión se produjeron durante la madrugada, cuando entre las 3 y las 6 de la mañana se alcanzaron los picos de crecida en varios ríos.
En ese contexto, el río Lules mostró una subida de gran magnitud que terminó avanzando sobre la ruta provincial 321, especialmente en el tramo que corre junto al cauce, además de generar complicaciones en sectores cercanos a García Fernández. Actualmente, ese sector sigue siendo el más delicado dentro del sistema vial provincial.
De acuerdo al relevamiento oficial, la ruta 321 es hoy la única con complicaciones serias, mientras que el resto de las rutas provinciales permanece habilitado, aunque con condiciones de circulación complejas debido al agua acumulada sobre la calzada. En cuanto a la ruta provincial 307, que conecta con los Valles Calchaquíes, se informó que tuvo una interrupción breve, de apenas un par de horas, y que ya se encuentra totalmente normalizada.
En el ámbito nacional, las autoridades indicaron que no hay rutas nacionales actualmente cortadas, y que los inconvenientes registrados en el sur tucumano durante las últimas horas ya fueron superados, permitiendo restablecer la circulación.
Pese a la magnitud del fenómeno, desde el Gobierno provincial señalaron que no fue necesario evacuar personas, lo que marca un dato positivo dentro de un contexto climático adverso. La situación general, indicaron, se mantiene bajo control, con seguimiento constante.
El Comité de Emergencia continúa funcionando de manera permanente y los equipos técnicos monitorean la evolución de los ríos casi en tiempo real. Además, hay personal y maquinaria desplegados en puntos estratégicos, a la espera de una mejora en las condiciones climáticas que permita avanzar con trabajos viales, especialmente en la zona de Lules.
Respecto a los diques, se informó que El Cadillal se encuentra varios metros por debajo de su nivel máximo, con margen suficiente de regulación, y que el dique Escaba también presenta valores muy alejados de cualquier nivel de alerta, garantizando capacidad para absorber nuevos aportes de agua.
Finalmente, las autoridades adelantaron que en la quebrada de Lules será necesario avanzar con obras de envergadura, ya que la crecida dañó parte de la calzada. Los trabajos incluirán el reencauzamiento del río, la reconstrucción del terraplén y la ejecución de defensas en los márgenes, en un sector donde el camino se desarrolla prácticamente sobre el antiguo lecho del río, lo que lo vuelve especialmente vulnerable ante eventos de esta magnitud.

